lunes, 27 de junio de 2016

Selenofilia



Estás en la luna.

Y, esta vez, de cualquier forma ilógica, repentina e incomprensible, de verdad que estás en la luna.

Éste, tan absurdo, no es el tipo de despiste que te tiene con la mente perdida por un segundo a 400,000 kilómetros de aquí. Es inverosímil, es  completamente irracional, pero hoy sí que estás en la luna.

Mas mientras caminas entre los cráteres iluminados por el sol y decides dónde empezar a construir tu propia ciudadela de feldespato, tus ojos vigilantes se detienen de vez en cuando por aquí. Aquí abajo, esas luces diminutas y temblorinas somos nosotros; porque tú estás en la luna, pero somos nosotros los que estamos alunados.      

Dicen que la luna se está alejado de la tierra, sin embargo eso también parece algo totalmente disparatado. Incluso desde la luna, tu luz no se deja de sentir; y nosotros, lunáticos y selenistas, te miraremos inadvertidos desde aquí.    

jueves, 26 de junio de 2014

Este jueves un relato: Escenas de playa


*



Tres olas cortas. 
Permutamos en tándem, 
en una bicicleta picada, hecha con sal de mar.
 
Nos confundimos como fantasmas vagabundos en la niebla. 
Y, mientras nuestras manos hablan, 
pedaleamos por una carretera ambulante,
 infestada de abejas. 
Dos olas cortas, una larga.


Tumbados de espaldas, evitamos darles nombres a las nubes
como si fuese el inicio y el final de los tiempos.
Una ola corta.
Una ola corta, una larga, otra corta.


Por la tarde,
las olas juegan backgammon con la arena.
Y, en inalterable código Morse,
ya sin mirarnos, el mar nos dice.
Una ola larga. 
Una ola corta. 
- Suerte 
*

Más relatos jueveros en la playa de San

jueves, 25 de julio de 2013

Este jueves un relato: El Bosque


Noúmeno

Colapsará, eventualmente. Después de años o tal vez un par de siglos, la muerte llegará con un último cortejo de boscaje, danzando en picada a su alrededor. Con un suspiro terminal de notas vagabundas, en silencio, el árbol caerá. La corteza se confundirá entre la hojarasca y se será, desde entonces, una evocación insustancial de su anterior presencia, consumida ahora en el lecho del bosque. Nadie lo sabrá, puesto que nadie estará ahí para escucharlo; y, sin ironía alguna, se irá en secreto como una pregunta sin respuesta.

Colapsará, eventualmente, y no como ahora, con un hacha sofocando su garganta. Ni con un esfuerzo inútil por reparar sus ramas rotas y su savia derramada.

Colapsará eventualmente, y sus restos serán un vestigio callado en el bosque. No una reimpresión de bolsillo de la Crítica de la razón pura; perdido para siempre sin relevancia entre las hojas.  

Colapsará. Eventualmente. Después de años o tal vez un par de siglos.

*

Otros bosques reforestados en el blog de Judith

jueves, 14 de marzo de 2013

Este jueves un relato: La mano





Sin aprender nunca las corrientes, ni las escuelas, los dedos susurran o desordenan, a veces calmos, a veces desesperadamente.

La mano también es así. Es un tratado de fe escondido detrás de un pentáculo. Un Caravaggio transmutado en un evento quiromántico urdido por los dioses.

A todos los niveles, en todas las dimensiones, las páginas ocultas, contenidas en una vía, se desperezan ante los ojos de augur de esas otras manos que sí pueden ver.

Así es el destino siempre.

Desarticulado.

Entretejido de buenaventura entre de las líneas de la mano.

* * *
Más lecturas de mano en el blog de Dorotea

lunes, 13 de febrero de 2012

Este jueves un relato: Yo tengo un sueño

Detrás de cada puerta, vive un astronauta, un hombre acaudalado y un ectoplasma que ha vuelto a la vida.

Afuera siempre llueve. Las calles heredadas del descuido y la pretensión, se abandonan al olvido. Solas, sin una ánima que las habite, son el destino anticipado y desesperado del sueño.

Por las aceras, se escurre un susurro somnoliento. Es un inicio y es también un final. Una crónica sin título en una espera inconclusa.

Justo cuando los portones empiecen a abrirse y los sueños al fin comiencen a salir, dejará de llover en la avenida.

En esta lluvia, de nada sirve una sombrilla.


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Más sueños y sus soñadores respectivos en el blog de Pépe.

domingo, 30 de octubre de 2011

Halloblogween 2011: Xólotl

En Xólotl anochece con dificultad. La oscuridad deja fríos los huesos y se siente, incluso, al respirar. El viento se ha escondido bajo las hojas de los álamos y de los encinos y, en su lugar, un olor tremebundo ha comenzado a escaparse de las casas, impregnando las esquinas y la vía central. Hay un sigilo circunspecto que parece haberse apoderado del pueblo; un secreto pesado en el aire que todos saben, pero que nadie está dispuesto a discutir.

Antes de que den las doce en punto, la mitad de los habitantes, los que aún siguen ahí, se dirige a las afueras del pueblo; llevan a cuestas un par de valijas descompuestas y tres siglos de mala suerte. El último, el que se ha quedado rezagado, lleva además un hachón en la mano, que arroja hacia uno de los techos antes de comenzar a caminar. A lo lejos, las luces fulgurantes de las llamas se reflejan sobre sus cuerpos expectantes, mientras un grito desgarrado se consume en la oscuridad.

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Otros relatos escalofriantes en el blog de Teresa.

jueves, 25 de agosto de 2011

Este jueves un relato: Los ciegos también escriben


Doxa

A veces, dice, cree que aún puede ver; que si se concentra por un rato, tras la oscuridad de sus párpados, y cierra los ojos con fuerza antes de dormir, todo dejará de ser luz y sombras y el mundo será menos gris. O no.
Es como si se encontrara asintiendo desganadamente a ese monólogo aburrido que la gente demasiado optimista le repite todo el tiempo. Todo es cuestión de perspectiva. Y la suya, es un afán perdido entre la pupila y el nervio óptico.
Detenido entre ayer y hoy, sus ojos desenfocados se deslizan por la confusión de la mañana o el sinsabor velado de la tarde. Es igual. Su ritmo circadiano se ha perdido por completo.
Tal vez, algún día, consiga dejar de sentarse en silencio frente al televisor, como si esperara que sucediera algo de un momento a otro. Tal vez, algún día se convierta en otra alegoría.

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Más escritos a ciegas en el blog de Gus.